02:00 del 21 de marzo de 1974.
El famoso avistamiento OVNI en Salamanca.
Un salmantino fue protagonista en 1974 de uno los episodios más importantes en la historia de la ufología en España al avistar varias naves cerca de Horcajo de Montemayor.
Maximiliano "Maxi" Iglesias acaba de dejar a su novia en Pinedas y regresa a Lagunilla, donde trabaja como conductor para una empresa de materiales de construcción. Viaja tranquilamente en su camión hasta que una potente luz le sorprende un kilómetro antes de llegar a Valdehijaderos. Cree que se trata de otro camión y da las luces de cruce para alertar al conductor de su presencia. Lejos de apagarse, un foco le deslumbra. En ese momento las luces de su camión se apagan y el motor se para. Sin bajarse del vehículo, el joven observa un extraño artefacto que poco después describiría como “un plato puesto encima de otro, grande y redondeado”. Asustado y completamente desconcertado, Maxi levanta la vista y ve una segunda ‘nave’ a unos 20 metros de altura. Sin tiempo para asimilar lo que está viendo, del primer artefacto ve bajar dos seres “altos, como de dos metros, con brazos y piernas”. Segundos después entran de nuevo a la nave, que se eleva.
Maximiliano "Maxi" Iglesias acaba de dejar a su novia en Pinedas y regresa a Lagunilla, donde trabaja como conductor para una empresa de materiales de construcción. Viaja tranquilamente en su camión hasta que una potente luz le sorprende un kilómetro antes de llegar a Valdehijaderos. Cree que se trata de otro camión y da las luces de cruce para alertar al conductor de su presencia. Lejos de apagarse, un foco le deslumbra. En ese momento las luces de su camión se apagan y el motor se para. Sin bajarse del vehículo, el joven observa un extraño artefacto que poco después describiría como “un plato puesto encima de otro, grande y redondeado”. Asustado y completamente desconcertado, Maxi levanta la vista y ve una segunda ‘nave’ a unos 20 metros de altura. Sin tiempo para asimilar lo que está viendo, del primer artefacto ve bajar dos seres “altos, como de dos metros, con brazos y piernas”. Segundos después entran de nuevo a la nave, que se eleva.
Sobrepasado por la situación, Maxi oculta lo que acaba de ver y sólo se lo cuenta a su novia al día siguiente. Esa segunda noche, de nuevo de regreso a Lagunilla y en el mismo lugar, vuelve a presenciar un segundo avistamiento. Esta vez se trata de tres naves y el joven echa a correr campo a través perseguido -como aseguraba entonces- por los mismos seres de la noche anterior.
Aquellos dos sucesos convirtieron a Maxi Iglesias en el protagonista de uno de los episodios más famosos de la historia de la ufología en España. Cuentan quienes lo conocieron bien que nunca quiso la fama, aunque eso fue precisamente lo que pasó cuando empezó a correrse la voz.
“El que quiera creerme, que me crea, y el que no, allá él”
Aquella experiencia dio paso a una investigación de la Guardia Civil, que se desplazó hasta la carretera de Horcajo donde descubrieron un agujero. “Es cierto lo que cuento... para qué iba a mentir. El que quiera creer, que me crea, y el que no allá él”, aseguraba días después en LA GACETA, tras convertirse en el centro de atención de medios de comunicación de toda España.
Su encuentro con aquellos seres marcó la vida del joven para siempre y despertó en él una gran duda. “Si aquella segunda noche hubiera estado acompañado me habría quedado quieto a ver qué nos querían... en el fondo tengo curiosidad ”.
Su encuentro con aquellos seres marcó la vida del joven para siempre y despertó en él una gran duda. “Si aquella segunda noche hubiera estado acompañado me habría quedado quieto a ver qué nos querían... en el fondo tengo curiosidad ”.
17 octubre 2007.
El primer artículo publicado sobre el suceso, apareció en la 'Gaceta Regional', el día 29 de marzo de 1974 (tan sólo unos días después de suceder los hechos). El periodista Ángel Gil, plasmaba con todo lujo de detalles la increíble experiencia que vivió Maxi. La historia, como no podía ser de otra manera, es bastante coincidente con la narrada por el escritor Juan José Benítez, quien probablemente tomaría como base para su investigación lo publicado en el diario salmantino. Sin embargo apunta varios temas interesantes. En primer lugar existe un detalle a tener en cuenta y que muestra una evidente contradicción en la siguiente frase publicada en la 'Gaceta Regional' (cuando Maxi ya finalizaba el relato de la increíble experiencia): « Se montaron y elevaron las tres naves. Luego les vi cómo volvían a bajar y con unas herramientas hacían como unos agujeros. Y por fin, se fueron, y ya pude arrancar el camión, que tenía la batería averiada y me vine».
En el anterior artículo el periodista Juan José Benítez comentaba que en este segundo encuentro, arrancó el camión después de la persecución y paso de nuevo debajo de los ovnis para después parar y observar los trabajos que realizaban. Duda que aclara la entrevista realizada al investigador zamorano Roberto Calles.
Otro dato importante expuesto en el diario salmantino es la confirmación de que aquellos sucesos fueron investigados por la Guardia Civil, quienes confirmaron la existencia de un agujero en el lugar de los hechos que el camionero negaba haber cavado.
También es interesante la credibilidad que puede tener el testigo y que Roberto Calles, menciona de la siguiente manera: «Visito al dueño del vehículo que detuvieron los 'ovnis'. Se llama don Aquilino Garrido Bernal. Posee un negocio de transporte de materiales de construcción. Conversamos. Nos asegura que el chico, conductor del vehículo, un camión de medio tonelaje, está a su servicio hace más de un año y es un joven formal, equilibrado y serio, que le cree incapaz de mentir y lo que cuenta tiene visos de verdad.
Una credibilidad que adquiere incluso más coherencia después de viajar hasta Béjar para conseguir unos archivos inéditos de un meticuloso investigador: Vicente Rico, ya fallecido, y que conseguí gracias al periodista Luis Álvarez, colaborador del programa de televisión 'Cuarto Milenio'.
Archivos del pasado.
Es emocionante encontrarse con un archivo inédito y privado de un investigador que realizó una exhaustiva investigación pocos días después de aquellos insólitos sucesos. Documentos y correspondencia del año 1974, donde recoge varias e interesantes entrevistas que realizó a Maximiliano.La primera carta que hace referencia al suceso está fechada el 30 de abril de 1974. Esas cartas fueron dirigidas al Centro de Estudios Interplanetarios, una asociación que estudió seriamente el asunto y que encargó al investigador salmantino la aclaración de aquellos sucesos.
NOTA: "En 1958, Antonio Ribera, Eduardo Buelta, Marius Lleget y Antoni Pelegrí, fundan el Centro de Estudios Interplanetarios (CEI), la primera asociación española dedicada al estudio del fenómeno ovni".
Vicente mantuvo una fluida correspondencia con José María Casas Huguet (presidente) y Pedro Redón (secretario general), desde esa fecha hasta febrero de 1975. Con todo el material que proporcionó el investigador bejarano se publicó el caso en la mítica revista 'Stendek'.
Entre lo más reseñable encontramos la carta recibida por Maxi proveniente de una asociación de Milán, interesada en el caso y que aportaba un cuestionario para ser rellenado y se le preguntaba si las figuras observadas se correspondían con un dibujo que le mandaban. Esto nos hace ver la trascendencia mundial que tuvo el caso, y más después de conocer que dos misteriosos personajes acompañaron al testigo al lugar de los hechos con un contador Geiger, extremo que más tarde confirmó Roberto Calles.
Sobre el punto exacto donde sucedieron los hechos, Vicente Rico cuenta: «En la noche del día 21 de marzo, varias personas esperaban la llegada de familiares procedentes de Barcelona ya que había fallecido un vecino de Horcajo de Montemayor Observaron una iluminación a 3 kilómetros en la dirección de Valdehijaderos, y se dijeron 'ya llegan', creyendo que se trataba de los faros de los automóviles, pero que tales luces no se aproximaban ni acababan de llegar, y no llegaron, ignorado concretamente de dónde procedían y a qué se debían tales luces o iluminación. »
Interesante es la confirmación de la credibilidad del testigo: « sometiéndole a preguntas estudiadas e, incluso, buscando la repetición del relato y diversos conceptos para ver de surgir la contradicción que en ningún momento se produjo, decía y volvía a decir, pero siempre los mismos hechos, los mismos conceptos y las mismas circunstancias, lo que hacía verosímil y creíble su relato ».
Este relato se sigue manteniendo, como confirmaba el investigador zamorano Roberto Calles, quien puede que haya sido el último entrevistador de Maxi.
Maxi se reafirma en los hechos publicados en aquella época, -asegura el investigador zamorano-, aunque comentó que existe alguna contradicción. Por ejemplo Maxi en el segundo encuentro consiguió arrancar el camión y fue al día siguiente cuando no arrancaba, tuvieron que llevarle remolcado a un taller, donde le comentaron que la batería estaba descargada. Por tanto no es cierto, -continua Roberto-, como se asegura en algunas versiones que el camión tuvo que quedarse en el lugar de los hechos con todo el sistema eléctrico averiado.
En cuanto aquellos misteriosos personajes, Maxi le aseguró que eran científicos de la NASA que determinaron que aquellas marcas eran producto de temperaturas superiores a 1.000 grados.
Como curiosidad, Roberto me comentaba que tras aquel incidente Maxi se hizo policía y se fue a vivir a Madrid. De todo pensaba: «No creo que ellos me estuvieran esperando, me tocó a mí como le pudo tocar a cualquier otro. Creo que si me hubiera parado y no me hubiera escondido, me hubieran cogido. Lo que no sé si me hubieran hecho daño, quizás simplemente nos hubiéramos puesto a hablar ».
Mapa interactivo: Misterios en la carretera.
Sobre el punto exacto donde sucedieron los hechos, Vicente Rico cuenta: «En la noche del día 21 de marzo, varias personas esperaban la llegada de familiares procedentes de Barcelona ya que había fallecido un vecino de Horcajo de Montemayor Observaron una iluminación a 3 kilómetros en la dirección de Valdehijaderos, y se dijeron 'ya llegan', creyendo que se trataba de los faros de los automóviles, pero que tales luces no se aproximaban ni acababan de llegar, y no llegaron, ignorado concretamente de dónde procedían y a qué se debían tales luces o iluminación. »
Interesante es la confirmación de la credibilidad del testigo: « sometiéndole a preguntas estudiadas e, incluso, buscando la repetición del relato y diversos conceptos para ver de surgir la contradicción que en ningún momento se produjo, decía y volvía a decir, pero siempre los mismos hechos, los mismos conceptos y las mismas circunstancias, lo que hacía verosímil y creíble su relato ».
Este relato se sigue manteniendo, como confirmaba el investigador zamorano Roberto Calles, quien puede que haya sido el último entrevistador de Maxi.
Entrevista 2007.
Hacía años que Maximiliano no concedía ninguna entrevista a ningún medio de comunicación harto ya de repetir la misma historia. Sin embargo con su buen hacer Roberto Calles consiguió entrevistarle para aclarar detalles.Maxi se reafirma en los hechos publicados en aquella época, -asegura el investigador zamorano-, aunque comentó que existe alguna contradicción. Por ejemplo Maxi en el segundo encuentro consiguió arrancar el camión y fue al día siguiente cuando no arrancaba, tuvieron que llevarle remolcado a un taller, donde le comentaron que la batería estaba descargada. Por tanto no es cierto, -continua Roberto-, como se asegura en algunas versiones que el camión tuvo que quedarse en el lugar de los hechos con todo el sistema eléctrico averiado.
En cuanto aquellos misteriosos personajes, Maxi le aseguró que eran científicos de la NASA que determinaron que aquellas marcas eran producto de temperaturas superiores a 1.000 grados.
Como curiosidad, Roberto me comentaba que tras aquel incidente Maxi se hizo policía y se fue a vivir a Madrid. De todo pensaba: «No creo que ellos me estuvieran esperando, me tocó a mí como le pudo tocar a cualquier otro. Creo que si me hubiera parado y no me hubiera escondido, me hubieran cogido. Lo que no sé si me hubieran hecho daño, quizás simplemente nos hubiéramos puesto a hablar ».
Mapa interactivo: Misterios en la carretera.




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