Aparecidos en Chinchilla de Montearagón.

03:00am finales de abril 2014.


Iker Jimenez explica la experiencia que vivió una madrugada mientras conducía por una carretera con una acompañante.

"Era una noche de primavera de 2014, a finales del mes de abril. Una larga carretera en la provincia de Albacete, y soy yo quien conducia mi propio vehículo. No hablamos de testigos lejanos... Serían más o menos las tres de la madrugada. El viaje era absolutamente normal, cotidiano e iba con una persona de mi máxima confianza en ese instante. Una mujer que como la inmensa mayoría tiene una sensibilidad especial". 

"Lo que pasó me ha hecho pensar mucho porque no olvidaré el rostro de aquella persona. Nos dirigíamos a un lugar concreto, a unos kilómetros y no sabía yo muy bien a qué punto estábamos de la carretera y de pronto, en la soledad más absoluta, recuerdo que no pasaban vehículos a pesar de que la vía tenía relativa importancia (posiblemente CM-3255) También recuerdo que iba ensimismado escuchando una emisión radiofónica de madrugada".



Era la más absoluta nada.


"En el lado derecho del coche algo estaba ocurriendo, aunque yo no podía percibirlo. Según supe después por el testimonio totalmente asustado de esta persona que me acompañaba en ese viaje como copiloto, vio en una planicie inmensa, en una de esas planicies que en Castilla, se extienden hasta el infinito... Le llama la atención a esta persona que empieza a distinguir a un gentío, un grupo de individuos, caminantes... Lo hacían en diferentes posiciones, con diferentes perspectivas, diferentes trayectorias y pudo distinguir que eran de diferentes edades y estaturas. Parecían un grupo de personas que habían quedado, pero la sensación era de estar perdidos, ese deambular cuando se ha sufrido un shock, que hemos visto en imágenes de accidentes o atentados".




"Esta persona que viaja conmigo lo está observando pero no me dice nada. En un momento dado yo si me fijo en que esta compañera pone las manos en el cristal como para cerciorarse de que eso estaba ocurriendo. Era un lugar inhóspito, la más absoluta nada. Sigue observando y no logra ver exactamente las caras pero sí que la observan. Yo lo que vi fue la cara de esta persona totalmente paralizada, rígida y diciéndome lo que acababa de ver. Yo me doy cuenta de que esa persona que viaja conmigo tiene esa alma tocada por lo extraño porque es un rostro inconfundible. No es sensación de miedo sino de absoluta extrañeza"


Punto aproximado de la aparición.


Lugar de la colisión.

Descubre el accidente de Chinchilla.


"Detengo el vehículo y me fijo es que estamos a la vera de la vía del tren, y noto un escalofrío y me doy cuenta de que en el lugar de los hechos, que en este punto concreto, había ocurrido algo que como siempre se puede verificar".

Iker cuenta que el 3 de junio de 2003, se produjo el accidente ferroviario de Chinchilla en el que chocaron dos trenes, uno de pasajeros y otro de mercancías, provocando la muerte de 20 personas. Hubo uno de esos errores humanos tremendos. "A alguien se le olvidó dar una luz. El Talgo se convirtió en un horno que superó los 180 grados. La persona que iba conmigo desconocía lo que había ocurrido".

El accidente.



El accidente ferroviario de Chinchilla de Montearagón se produjo el 3 de junio de 2003 en el municipio de Chinchilla de Montearágon (Albacete), en España, cuando tuvo lugar una colisión de trenes que acabó con la vida de 19 personas y dejó unos 50 heridos.

A las 21:30 horas un tren de pasajeros  compuesto por la locomotora 354.007-7 "Virgen de Begoña" remolcando una rama de Talgo IV entró en la estación de Chinchilla de Montearágon  (situada al sureste de Albacete, en la bifurcación de las líneas hacia Valencia, Alicante y Murcia
 procedente de Madrid-Chamartín ​ y con destino a Cartagena.

A las 21:35 el tren salió de la estación por la línea de Murcia cuando por la misma vía y en sentido contrario se encontraba circulando un tren de mercancías procedente de Murcia, siendo su titular la locomotora 333.304. Los dos trenes se encontraron y colisionaron frontalmente a unos 3 km de la estación. Tras el impacto se produjo un incendio que se extendió rápidamente hacia los primeros coches Talgo, resultando calcinadas varias unidades del convoy.​ Las dos locomotoras resultaron destruidas por la violencia del impacto y causaron baja definitiva en el parque de RENFE.

El accidente se produjo, según la investigación judicial, debido a que el factor de circulación de la estación de Chinchilla dejó la señal de salida de la vía en que se encontraba el Talgo indicando vía libre, y dio orden de marcha al tren de pasajeros, sin recordar que por ese tramo de vía única circulaba el mercancías en sentido contrario, que debía cruzar con éste en la estación.


Fuente: Iker Jimenez.

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